viernes, 10 de agosto de 2018

'EL GUERRERO AL CUIDADO DE UN JARDÍN'



' él prefería ser un guerrero en un jardín,
a un jardinero en la batalla... '

PROVERBIO ÉPICO




"Ver" es abrirse camino a través del absurdo; una vez que un hombre aprende a 'ver', se descubre solo en el mundo, sin más que su locura. 

Cuando 'ves' el mundo compruebas que no es como pensabas que era; es más bien un mundo flotante que se desplaza y que cambia...

"Ver", aleja al guerrero de todo cuanto conocía anteriormente. 

Un hombre que ‘ve’ ya no tiene necesidad de comportarse como un guerrero. 

Este hombre ya no está ahí, pero siempre está presente. 

‘Ver’ es la recompensa de una vida de guerrero...



Este pequeño fragmento me hace reflexionar en relación a todo el camino que deja a sus espaldas un 'guerrero', sabiendo que efectivamente al final del mismo el concepto de 'ver', es decir 'abrir los ojos' es su forma de alcanzar el 'satori', y lo que es mejor, la iluminación de la que hablamos, siempre estuvo ahí, solo que ahora se tiene la condición de reconocerlo todo es su perfecto des-equilibrio y gracias a éste, se produce la armonía...

Todas las representaciones se hacen percepciones de igual importancia, es el fruto de toda una vida de guerrero. El guerrero se dispone a ver mediante todos sus actos desinteresados e impecables: sólo el hombre que 've',  percibe las cosas tal y como son, es decir, fuera de toda representación, de toda exigencia debida a una descripción.

El guerrero que 've' ya no puede creer en nada; podrá elegir desaparecer, puesto que para él todo ha perdido su importancia. Pero si su voluntad es sobrevivir, sobrevivirá solo al mundo con su LOCURA...



El hombre que 've' está irremediablemente solo, pero no solitario, ya que no está privado de nada. Ve que este mundo es un tejido de percepciones sin fin, en perpetua transformación; no permanece en parte alguna: momento a momento él ve que todo sale de la nada, que todo 'hacer' es una trampa. Ya no tiene preferencias ; ya mo busca razones para existir, lo cual le confiere la libertad absoluta; ya no se han de rendir cuentas, ni siquiera a uno mismo. Sabe que jamás comprenderá el misterio de este mundo, y en su impecable abandono (su abandono controlado), adquiere un silencioso apetito por la vida.

'Ver', es la vía del medio, que rechaza toda explicación, toda negación y toda afirmación; toda dualidad como toda unidad, vía que es no-vía... todas las cosas son así, indiferentes y diferentes, indiferentes en su misma diferencia... Ya no se puede intentar comprender el mundo como lo espera el 'hombre corriente', de sociedad, de correcto comportamiento...

'Ver' es actuar según la totalidad de sí mismo, que no es ni esto ni eso, sino todo esto y todo eso... descubre que vencer o ganar llevan a lo mismo: no existe más que como percepción, y no se puede comparar puesto que sabe que todo es como es, sin que nadie sepa por qué...


Tras varias lecturas del primer párrafo que comparto en este post con todos vosotros (arriba de todo, letra cursiva), cuyas palabras originales provienen de un 'Guerrero Hechicero de la Paz', me invade una sensación poco conocida anteriormente mezclada con una extraña necesidad, que me lleva a escribir un 'algo' sobre esta peculiar forma de 'ver'...

Esta sensación, que voy sintiendo cada vez de forma más intensa día tras día durante mi práctica y que intento extender fuera del Tatami en la 'vida cotidiana', me conecta con un plano que me hace plantear si todo el trabajo de o'Sensei, o por lo menos gran parte del mismo, no le llevaría a una misma conclusión en cuanto a la 'forma de ver'  con la consecuente máxima : ‘Ver’, es la recompensa de una vida de guerrero...

Mientras, todo esto que vive en mi interior y me mueve por dentro, estoy agradecido por lo afortunado que soy al poder pisar un Tatami y compartir esta visión con todas las personas que están cerca de mi...

Me gustaría acabar el post con una máxima que se me ocurre, queriendo creer que en parte podría ser la una Máxima compartida por  O'Sensei: Quien 've' ama, y eso es todo...




Joan Rubio - SHIDOIN-
MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA





lunes, 1 de agosto de 2016

ESTRENAMOS WEB MUSUBIKAI AIKIDO !!!

Te invitamos a que conectes con nosotros a través de la nueva Web !!!



http://musubikaiaikido.com/


Esperamos sea de vuestro agrado...!!!

jueves, 4 de febrero de 2016

‘EL ARTE DE LA PRÁCTICA EN CALMA‘

 ‘ El dolor es inevitable,
el sufrimiento es opcional…‘
Buda

“…después que el viento deja de soplar, veo una flor que cae. Por el pájaro que canta percibo la calma de la montaña”   así dice un poema Zen, y es que hasta que algo no viene a perturbarnos, no percibimos la calma...

Cuando se percibe una amenaza, un elemento ‘hostil’, nada en nuestra forma debería variar. Cuando algo intenta invadir nuestro ‘ser’ o ‘estar’ o, en términos más marciales, nuestro centro, simplemente deberíamos observar que ‘forma’ adquiere para que su ‘ataque’, sea como fuere éste, no encuentre más resistencia que el vacío.

En términos AIKI lo comparo con no ‘malgastar el KI’, no desaprovechar nuestra energía proyectándola hacia el Uke, hacia lo que sería el ‘elemento hostil’. Estoy casi totalmente convencido que nuestra energía, nuestro KI, siempre se debe mantener unido a nuestro centro de la misma manera que la proyección de éste debe estar dirigida hacia él.
Conservando esta unión y relación [Hara-no-Ki], todo ‘ataque’ no encontrará más que vacío en el momento de máxima intensidad.

En el entorno AIKI se pueden hacer uso de ciertas ‘herramientas’, a través del estudio, del contacto, de la escucha que desarrolla miles de sensaciones para poner en práctica esta ‘Calma’; esa calma que podemos llegar a ‘arañar’ en los mejores casos, nos debería alentar en la vida cotidiana. Así pues, es como uno halla el valor que tiene el AIKI en la vida y no solo cuando lo practica dentro de un Dojo…

De la misma forma, cuando practicamos Aiki, no debemos de tratar de alcanzar nada, sino precisamente mantener este estado, el de la calma, ante todo tipo de situaciones.
En nuestro dia a dia, generalmente estamos siempre intentando ‘hacer algo’, intentando transformar las cosa, o intentando alcanzar un objetivo. Debemos determinar el significado de nuestro esfuerzo antes de lograrlo.

Dogen decía: “Debemos lograr la iluminación antes de lograr la iluminación”. La intención de hacer algo es de por sí la iluminación. Cuando sufrimos una dificultad, una desgracia, allí tenemos iluminación. Cuando estamos rodeados de una situación hostil, debemos tener serenidad. 



Qué es más importante: alcanzar la iluminación o alcanzar la iluminación antes de alcanzar la iluminación? Tener éxito o encontrar algún sentido en el esfuerzo por lograr ese ‘éxito’? Ganar un millón de Euros o disfrutar la vida en su transcurso aunque nunca se llegue a ganar ese millón de euros…?

Continuando la práctica con esta clase de comprensión, uno puede ‘mejorarse’ a sí mismo y ‘contagiar’ a su entorno de este espíritu, lo que muy posiblemente  acabará generando bien hacia terceras personas y éstas a la vez en su círculo más próximo… Y así sucesivamente…

Por otra parte y haciendo mención a las herramientas que tenemos para desarrollar este tipo de práctica, sobre todo teniendo muy en cuenta que estamos en un entorno marcial cuyo propósito, si es que tiene alguno concreto, podría ser el de contagiar la Paz hacia terceras personas a través de hechos y experiencia y no solamente ‘filosofía’,  es muy importante que centremos esfuerzos en intentar hacer de forma ‘correcta’ las cosas. No estoy hablando de ‘formas’, estoy hablando de sensaciones.

Un aspecto por ejemplo más tangible sería la forma del ‘ataque’ del elemento hostil. Pero, qué quiere decir esto…? Las posibles amenazas u ofensas que se generan en la propia vida cotidiana, son muy reales; los ‘ataques mundanos’ están llenos de mucha determinación; por ello debemos intentar ‘emular’ la situación desde un ataque bien ejecutado, exento de armonía o similares; por ello somos Artistas Marciales o por lo menos así muchos nos definen, por tener la capacidad de ‘armonizar’ lo no ‘armonioso’, en eso reside el ‘Arte’…

Para nosotros el ‘ataque’ en el Aiki es una representación ‘simbólica’ pero muy real del golpe que podemos recibir y de la mala gestión que se puede desarrollar en la resolución de la respuesta si ésta no surge desde la calma…

Nuestro esfuerzo por mejorar, por comprender esta situación, se debería centrar en poner el máximo de atención a todos estos pequeños detalles… 

estos detalles son los que marcarán la diferencia como artistas marciales…

estos detalles son los que marcará nuestro convencimiento absoluto en que a partir de un ataque firme y determinante y una contestación suave, con escucha y calma, será eludido de la mejor forma… 

estos detalles son los que podrán contagiar a terceras personas de lo poco útil que es la violencia…

estos detalles son los que marcarán la diferencia en todo...
                 
Joan Rubio Mulero
MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA
                 

domingo, 10 de enero de 2016

‘EL ARTE DE LA PRÁCTICA DE LA ACEPTACIÓN‘

‘ El camino perfecto carece de dificultades excepto la de negarse a admitir preferencias, sólo cuando se ha liberado del odio y del amor se revela plenamente y sin disfraces. Todo es adecuado y a la vez nada es adecuado ‘
Koan

En nuestra vida cotidiana, la mayoría de tiempo dedicado a nuestro pensar es de carácter egocéntrico. ¿Por qué sufro? ¿Por qué tengo problemas?

Creo haber descubierto la necesidad, la absoluta necesidad, de creer en la nada. Es decir, hay que creer en algo que no tiene forma ni color, en algo que existe antes que todas las formas y colores aparezcan. Ésta es una cuestión para mi muy importante.

No importa en qué Dios o Doctrina se crea o qué práctica sigamos; si uno se apega a ella, la creencia se basará en mayor o menor grado en una idea egocéntrica. Es el esfuerzo por lograr una ‘fe perfecta’ con el objeto de obtener la propia salvación. Además, se ve uno involucrado en una práctica idealista. Mientras se trata constantemente de realizar el propio ideal, no se tiene tiempo para mantener la serenidad, y estar plenamente presente en ser y estar…

Por eso creo, bajo mi punto de vista, que es necesario ‘creer en la nada’. Más esto no quiere decir vacuidad. Hay algo, pero ese algo está siempre preparado para tomar alguna forma en particular, y en su actividad sigue ciertas reglas, teorías o ‘verdades’.
Cuando esta experiencia se personifica, le asociamos a una deidad; cuando la comprendemos como la suma verdad, la llamamos ‘principios religiosos’ y, cuando aceptamos la verdad y actuamos como una parte de la Deidad o conforme a la teoría, nos llamamos a nosotros mismos ‘practicantes’.

Pero aunque puedan existan tres formas básicas definidas como tal, creo que se trata de una existencia que no tiene forma ni color y que siempre está dispuesta a tomar forma y color.

No es meramente la enseñanza de la práctica, sino la absolutamente necesaria comprensión de nuestra vida, de ser, de estar… Sin esta comprensión, nuestra práctica en todos los ámbitos y aspectos, no nos ayudará. Estaremos atados a nuestra ‘creencia’ y tendremos mayores inconvenientes por culpa de ella.

Cuando se práctica la escucha, a través de ser y estar en la oscuridad, es posible que uno oiga la lluvia que cae del techo. Después, la niebla maravillosa se deslizará por entre los árboles y más tarde aún, cuando la gente comience a trabajar, se verán las hermosas montañas.


No obstante y en paralelo, algunos se disgustarán al oír la lluvia mientras están acostados en la cama por la mañana, porque se olvidan de que luego verán salir el radiante sol por el oriente…

Cuando concentramos la mente en nosotros mismos, tenemos esa clase de preocupación; sin embargo, cuando nos aceptamos a nosotros mismos como la personificación de la verdad, no tenemos preocupación alguna. Pensamos ‘está lloviendo’, pero no sabemos qué pasará después, y a la hora de ‘salir a la calle’, tal vez el día sea hermoso o haya tormenta.

Cuando uno se ve a sí mismo como personificación temporal de la verdad, no tiene dificultad alguna. Apreciará lo que le rodea y se apreciará a sí mismo como parte maravillosa de la gran actividad y del Gran Todo, incluso en medio de las dificultades.

Bajo mi punto de vista, éste es el Arte de la Práctica de la Aceptación, mi Dharma como modo y fundamento de vida así como mi causa y principios dentro del BUDO.

Lo mejor es gozar por ahora, del sonido de la lluvia…

          
Adaptación a los textos S. Suzuki
Joan Rubio Mulero
MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA


viernes, 1 de enero de 2016

‘EL ARTE DE LA PRÁCTICA EN VACÍO‘


‘ Podé los Crisantemos,
pero el campo que dejé atrás
no parecía distinto ‘
Kikaku

En una ocasión, un estudiante preguntó a su maestro: ”dices que debemos volver a la mente de un niño; entonces, ¿cuál es el papel de la inteligencia en la espiritualidad? ¿Cuál es el papel de la inteligencia en la comprensión de nuestra vía?'

- Qué quieres en este preciso instante? ‘replicó el maestro'
- Deseo la paz y el silencio
- Paz? Qué es la paz?
- El reposo. El no movimiento, creo…

- Vale, no está mal ‘dijo el maestro. “Paz es una buena palabra. Pero ¿qué significa exactamente? ¿Qué es la verdadera paz? A veces utilizamos calculadoras. Si hay una cifra en la pantalla, no puedes hacer otro cálculo. No tendremos respuesta. Por eso hay un botón con la letra ‘C’. Si pulsas ‘C’, la pantalla se vacía: regresa al cero. Entonces es posible cualquier cálculo. Si mantienes tu mente despejada, encontrarás felicidad en todas partes. Es la paz completa, como la mente de un niño, que no se apega a nada. Así que pulsa siempre la tecla ‘C’. Si tu mente se enfurece, pulsa ‘C’ y se despejará. La mente del no conocimiento es la mente que pulsa ‘C’. Si piensas en exceso, persevera en el no saber; tu pensamiento desaparecerá.

Sin embargo, si no regresas a la mente ‘cero’ de cuando en cuando, no podrás contemplar el universo tal como es. Si piensas y una montaña aparece en ti, no la ves; sólo ves tu pensamiento doliente. Si te obstinas en la tristeza, y la sostienes, y una hermosa vista se ofrece ante tus ojos, no podrás percibirla. Te limitas a seguir tu pensamiento. Te excluyes de este mundo a cada momento. Siempre digo: ‘cuando piensas, pierdes los ojos’. Tienes los ojos, pero si miras algo con la mente anegada de pensamiento, no ves nada. Asimismo, no escuchas, hueles, saboreas o sientes completamente. 




Es como la calculadora cuando los números permanecen fijos en la pantalla: no puedes operar nuevos cálculos. Por eso, nuestra vía enseña que debes volver a tu mente original a cada momento. Se trata de pulsar la tecla ‘C’. A esto lo llamamos ‘limítate a NO SABER’…

La mente sin conocimiento implica que todo pensamiento es eliminado. Cuando se elimina todo pensamiento, la mente queda realmente vacía. La mente vacía es anterior al pensamiento. Lo anterior al pensamiento es tu mente original. Si usas una calculadora, en primer lugar pulsa la tecla ‘C’. 

El cero aparece en la pantalla. Ésta es la mente vacía. La mente vacía es muy importante, porque es capaz de todo. Una vez cero es igual a cero; dos veces cero es igual a cero; mil veces cero es igual a cero; infinitas veces cero es igual a cero; en el tiempo del odio cero es igual a cero; en el tiempo del deseo cero es igual a cero.


Si tu mente regresa al cero, todo es cero. Todo es vacío. No hay ningún obstáculo. Entonces, el espejo de tu mente vacía puede reflejar el universo tal como es…
          
Adaptación de un Texto de SEUNG SAHN

Joan Rubio Mulero
MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA

miércoles, 25 de noviembre de 2015

‘EL ARTE DE LA PRÁCTICA CONECTADA‘

‘Mis acciones son mis únicas pertenencias. No puedo escapar de las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el suelo sobre el que mantengo’
Thích Nht Hnh

En todo el tiempo que llevo practicando AIKI, me he encontrado con mucha gente que su objetivo es entrenar para ‘desconectar’…

Al principio lo veía como un motivo más, más adelante no le daba demasiada ‘importancia’ y en la actualidad me he dado cuenta que, aunque puede ser un motivo muy lícito, no lo comparto ya que creo que no es oportuno.

El ritmo de vida que llevamos en la actualidad, genera de forma cada vez más común que vayamos ‘desbordados’ en nuestro día a día. Nos dejamos llevar por la corriente de nuestro entorno, ritmo social, laboral y luchar contra esto no es que sea complicado, sino que creo que es agotador. Muchas veces tenemos la sensación de ser un ‘Don Quijote luchando contra molinos…’

Bajo mi punto de vista y una vez que hemos aceptado la realidad tal como es (o eso aparentemente…) nuestro enfoque debería centrarse en qué es lo que podemos hacer para aceptarla y gestionarla sin que  nos genere esta sensación de ansiedad o similares…

Existen muchas personas que durante un periodo concreto en su vida, normalmente asociado a momentos de stress o vacío interior (muchas veces de forma no consciente) realizan algún tipo de actividad, deporte o similares con el objetivo de ‘desconectar’ de su rutina o, como se dice más comúnmente, ‘realidad diaria’.

Esta iniciativa creo que puede ser beneficiosa ya que en algunas ocasiones ayuda a que esa persona se ‘oxigene’ y pueda cambiar su forma de ver su actual situación o, simplemente, le pueda dar esa fuerza que necesita para afrontar su ‘dura’ realidad en ese momento. Pero nos debemos hacer otra pregunta, ¿qué ocurre cuándo ese ‘vacío interior’ o situación desaparece? En muchas ocasiones la persona acaba por abandonar esa ‘afición’ porque ‘algo’ ya ha ocupado ese vacío y no le es necesaria esa ‘desconexión’ puntual. 

Puede que en los mejores de los casos, si la actividad ha llegado a hacerle sentir bien, prolongue su práctica unos cuantos años más hasta que finalmente no le llegue a aportar ‘aquello que le faltaba’. Centrándome en el Aikido y cómo decía al principio, me he encontrado en bastantes ocasiones con personas en la situación expuesta anteriormente…

No tenemos que olvidar (por lo menos eso es lo que yo siento…) que al practicar Aikido con otra persona, tenemos la gran oportunidad de escucharnos a nosotros mismos a través del individuo que tenemos delante nuestro, pudiendo mejorar muchas veces incluso como ‘persona’. Siempre tenemos la oportunidad de elegir, elegir ser más ‘agresivo’ (incluso hasta llegar hacer daño) o, por lo contrario, comprender la situación y resolverla de la forma más ‘cordial’ eludiendo el conflicto. En ambos casos nosotros podemos tener la opción de pero, de lo que no hay duda es que, para poder llegar a armonizar una situación de conflicto, hay que conectar, conectar con la persona, con la situación y energía de ese momento, con las sensaciones…


Cada vez me resulta más sencillo (y lo digo sin aires altivos por favor…) observar si las personas durante su práctica están conectadas a esa energía o, en el caso más desfavorable, si por lo menos lo intentan. El hecho de ‘conectar’ nos hace comprender mejor la situación de ese momento, el conflicto que se genera, como intentar solventarlo con un mensaje de armonía e incluso erradicar la posible frustración de ‘no conseguir algo’ ya que, en la mayoría de ocasiones como en la vida, cuando se está conectado la resolución será la que deba ser para ese momento concreto…

La frustración de la que hablamos durante la práctica, al igual que en la vida, viene determinada porque queremos imponernos sin tener en cuenta a la otra persona o situación. En mi opinión eso es equivalente a trabajar en desconexión.

Los antiguos guerreros para afrontar sus batallas y/o desafíos,  primero conectaban con ellos mismos, luego con  la situación y finalmente con su enemigo. Ésta era la forma de ‘vencer en su totalidad’ la situación a la que se enfrentaban y es que, al estar conectados, podemos percibir mejor todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Con una práctica conectada somos más capaces de empatizar con la situación que se presenta delante nuestro, ya sea en el entorno AIKI o fuera de él, porque al final es lo mismo, es AIKI…    

Para mí el Aikido, en lugar de ser algo que me ayude a desconectar, es más bien todo lo contrario. Me ayuda a CONECTAR MÁS con la vida, con las personas, con las sensaciones y honestamente estoy convencido que era uno de los objetivos básicos del fundador, O’Sensei, llevar el concepto del Aiki y su mensaje más allá de los entornos de práctica, difundir su mensaje de empatía, comprensión, compasión para que cada individuo sea capaz de cambiar su realidad a través de su actitud, de sus pensamientos, de su forma de actuar, y para eso hay que estar muy CONECTADO …
          
Joan Rubio Mulero
MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA

miércoles, 30 de septiembre de 2015

‘EL ARTE DE LA QUIETUD EN LA PRÁCTICA‘

‘Todas las formas son impermanentes. El único lugar donde puedes experimentar el flujo de la vida es en el Ahora’
Proverbio Zen

Para poder llegar a expresar lo que quiero compartir con vosotros, me  gustaría que en primer término pudierais visualizar un lago u océano. Imaginemos tanto la superficie como la profundidad más absoluta del mismo. Estos opuestos van a representar nuestros estados mentales y de ser.

La situación externa de nuestra vida, y lo que allí ocurre, es la superficie del océano. A veces está en calma, otras agitada, dependiendo de las estaciones, ciclos, etc... Sin embargo y por el contrario, en lo profundo, el océano se mantiene inalterado. Nosotros somos el océano al completo, no solo la superficie, y tenemos la oportunidad de estar constantemente en contacto con nuestra profundidad, que permanece absolutamente en quietud. No nos resistimos al cambio aferrándonos mentalmente a toda situación.

Nuestra quietud interior no depende o no debe depender de ello. Habitamos en el Ser, inmutable, intemporal, inmortal, y no dependemos del mundo externo, de las formas externamente cambiantes para sentirnos bien, felices y satisfechos. Podemos disfrutar de las formas, jugar con ellas, crear nuevas, apreciar incluso la belleza de las mismas… pero no necesitamos apegarnos a ellas.

Durante la práctica, si me planteo algún objetivo es precisamente este; que el  ruido exterior, que la forma en el movimiento o técnicas e intenciones (buenas o no) del Uke, no perturbe la quietud que reside en lo más profundo de nosotros y  que los efectos ‘superficiales’ no alteren nuestro estado de Ser.  



Para mí lo interesante de la práctica, al igual que en la vida misma, es que nuestra percepción del mundo y del entorno es un reflejo de nuestro estado de conciencia y ésta se refleja tanto en nuestra práctica como en la interacción con las otras personas que forman parte de ella (ukes).

A veces tanto el ‘mundo’ que creamos alrededor de la práctica como el de fuera de ella lo vemos con una mente ‘egoísta’ con lo que es fácil que nos parezca del todo ‘imperfecto’ y proyectemos responsabilidades fuera de nosotros. Pero lo que percibimos es solamente una especie de símbolo, como la imagen de un sueño. Así es como nuestra consciencia en muchas ocasiones, interactúa mentalmente con la energía que tenemos en nuestro alrededor...

El verdadero cambio ocurre dentro, no fuera. En lo profundo de nuestro océano. Con lo que no debemos de perder de vista que aunque nuestros ojos enfocan hacia el exterior, no debemos enfocarnos exclusivamente en lo externo dado que corremos el riesgo de encontrar mayormente frustración e incluso desesperación. Sin un cambio profundo de consciencia, llevamos el riesgo de caer en un ‘pozo sin fondo’…

Estoy convencido de que debemos ser conscientes de que así como no podemos luchar contra la oscuridad, tampoco podemos luchar contra la inconsciencia; si caemos en este error, o por lo menos para mí lo es, los polos opuestos se fortalecerán, y lo que es peor, corremos el riesgo de identificarnos con una polaridad, creándonos un enemigo llamado ‘inconsciencia’ con lo que nos veremos más arrastrados hacia ella…

Cuando nuestra situación en el tatami al igual que en la propia vida nos empieza a resultar insatisfactoria, es el momento de mirar hacia en lo más profundo que reside en nosotros para romper el ‘patrón de resistencia inconsciente’ que mantiene y perpetua esta situación. 

Resistirse, es proyectar la negatividad que llevamos dentro a través del vehículo de la mente; es conectar con la superficie del océano; es observar como todos los ciclos, estaciones, etc… nos afectan e incluso nos hunde. La Resistencia es la Mente.

La rendición entendida como quietud, como pausa, es perfectamente compatible con la acción, con iniciar cambios o alcanzar objetivos: la única diferencia es que en este estado, nuestra acción fluye desde una energía completamente diferente, de hecho se convierte en un tipo de energía que conecta con nuestro Ser y que conecta más profundamente con el Presente, lo que significa que es un regalo.

La No-Resistencia, palabra ‘compuesta’ que estamos más que acostumbrados a escuchar constantemente como parte de la definición del AIKI, realza enormemente la cualidad de nuestra consciencia, de nuestro ser, de nuestro presente, de nuestro tiempo que es el ahora, y no el ayer, mañana, tiempos pasados y/o venideros sino el ahora, y que por lo tanto es la cualidad de lo que estemos realizando o creando en ese momento. El estado de consciencia en este momento preciso, la quietud que albergue en nosotros, la no-resistencia que generemos es el principal determinante del tipo de acción futura que experimentaremos, tanto en la vida como en la reacción de nuestro UKE en términos marciales.

Como punto final, insistiría: empieza por reconocer que hay resistencia. Estemos presente cuando aparezca, observemos el proceso de pensamiento implicado. Sintamos la energía de la emoción, tanto la negativa dirigida desde el Ego como la resistencia. Comprobemos que no tiene ninguna utilidad. Ahora miremos en nuestro interior y apliquemos quietud, la No-resistencia.

Al centrar nuestra atención en ella, la resistencia inconsciente se hará consciente, o por lo menos estaremos en el camino para llegar a tal fin…   
          
Joan Rubio Mulero

MUSUBIKAI AIKIDO BADALONA